Manejo de la ira en el ambiente laboral

¿Ha destruido nuestra ira alguna relación laboral importante?, ¿responsabilizamos a los demás compañeros o jefes sobre cómo nos sentimos?, ¿alguna vez nos hemos molestado o enfurecido con el/la compañero(a) o jefe indicado?

En el ambiente laboral siempre hay motivos de sobra que ponen a prueba nuestra paciencia, pero dejarnos llevar por el impulso puede perjudicarnos a la hora de tomar una decisión o realizar nuestro trabajo con calidad.

La ira es una manifestación emocional que se presenta como una irritación intensa provocada por un enojo y nos afectapsicológica, conductual y físicamente.

5 creencias falsas sobre cómo enfrentar la ira.

1. Confrontar con enfado evidente al empleado, hacer o decir cosas de manera indirecta para no quedarnos con la “espinita”.

2. Optar siempre por tomarse una pausa, es decir, irse de la oficina o del área donde se está suscitando la molestia para “intentar” calmarse evitando el problema en ese preciso momento.

3. Chantajear, amenazar o manipular a los empleados, jefes o compañeros para conseguir lo que se quiere, buscando venganza.

4. Tener presentes los traumas de la infancia disminuye la ira; creer que sí hay que mejorar algo o que nuestros superiores nos señalen áreas de oportunidad tiene que ser a base de humillaciones o malos tratos porque se tuvo esa educación.

5. Creer que los acontecimientos externos provocan la ira, es decir, si algún compañero llegó tarde, no envió un correo a tiempo, se movió de horario una junta, hacer cambios a archivos de último momento, etc.

¿Cómo lograr un buen manejo de la ira?

Practicando la Inteligencia Emocional. Conocer los límites propios, ante qué situaciones se reacciona o responde, con qué compañeros o superiores se tiene conflicto o roces y porqué, qué cosas de ellos(as) generan molestia y porqué, en la jornada laboral cuántas veces se presentan episodios de ira, porqué motivos y de qué forma se afrontan o como se llega a la calma.

Siendo proactivo. Responsabilizándose de la conducta hacia los compañeros o superiores en función de las propias decisiones y no de las condiciones en las que la ira se hace presente. Desarrollar la habilidad de elegir no enojarse y de responder sin reaccionar, es decir, darse el tiempo de pensar antes de actuar y no dejarse llevar por el impulso.

Siendo asertivo. Buscando hacer valer los propios derechos respetando los de los demás compañeros(as) de tal forma que ninguno salga lastimado emocional o físicamente. Alzar la voz sin ofender y buscando siempre una solución y no simplemente descargar la ira.

Acudiendo a ayuda profesional. Recibir tratamiento psicológico, acudir a cursos, charlas, talleres o diplomados sobre el manejo de la ira e ir aprendiendo técnicas específicas para controlarla.

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