Duelo: ¿Cuándo buscar ayuda profesional?

“El mejor acto de amor hacia un ser querido es mantenernos saludables y vivos”

– Hometown

El duelo se desencadena ya que es imposible no sentir cierto nivel de dolor cuando fallece alguien de nuestro entorno, por lo que es perfectamente normal.

Aunque es un proceso natural, como todo proceso, puede complicarse. Lo más habitual es que se afronte sin necesidad de ayuda profesional especializada, pero si no sigue el curso esperado e interfiere en el funcionamiento de la persona, comprometiendo su salud, la psicoterapia especializada en duelo resulta imprescindible.

Diferencias entre un proceso normal y complicado

Como hemos comentado en post anteriores, la diferencia entre duelo normal y uno complicado viene en gran parte delimitada por la intensidad y duración de las manifestaciones del duelo.

Esta distinción a menudo resulta muy difícil de matizar: por un lado, debido a la confusión que existe a nivel académico con respecto a la definición de duelo complicado; y por otro, a que el normal y el complicado se mueven en un continuo de intensidad, por lo que su diferenciación es compleja.

Cuando vivimos un duelo complicado existe una pérdida del ser individual, perdemos el interés de nuestra vida.

Momento crucial que nos puede hacer darnos cuenta de que es momento de buscar ayuda profesional, es cuando el acontecimiento comienza a incapacitarnos de vivir nuestra propia vida.

  • Ir a trabajar cada vez es más cansado.
  • Comencé a aislarme de mis seres queridos.
  • He perdido el interés de disfrutar mis días, mis actividades.

Recuerda que…

Este estado emocional, puede influir de forma muy intensa en nuestra salud mental y física. En este caso, buscar apoyo terapéutico nos puede ayudar a identificar nuestros sentimientos y afrontar la situación, sabiendo que la terapia para el duelo permite una recuperación plena de la persona.

El proceso de la terapia es propicio para integrar emocionalmente la perdida y vivirla como parte natural de la vida, reconociendo el dolor que nos ha provocado la perdida, pero siendo capaz de seguir adelante, generando nuevas y sanas expectativas emocionales.

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