Igualdad laboral y no discriminación

La igualdad en el trabajo o igualdad laboral debe entenderse como la practica de las mismas condiciones de trabajo para hombres y mujeres, sin importar el sexo, estado civil, religión, origen étnico o raza, clase social o ideología política.

La igualdad laboral se refiere a 3 cosas:

Igualdad de oportunidades: derecho de mujeres y hombres de solicitar un trabajo, ser capacitadas y adiestradas, ocupar puestos directivos, ser promovidas y ascendidas dentro del lugar donde prestan servicios y gozar de las prestaciones de seguridad social.

Igualdad de trato: Trabajar en las mismas condiciones sin importar clase social, edad, estado civil, número de hijos u otros motivos. Significa respetar la dignidad de la persona.

Igualdad de pago: Remunerar con la misma cantidad a las y los trabajadores, cuando desempeñan puestos similares, bajo las mismas condiciones, en el mismo número de horas y produciendo la misma calidad y cantidad de trabajo.

La falta de oportunidades laborales, discriminación, brecha salarial, el acoso y otras formas de violencia hacia las mujeres, son algunos de los obstáculos comunes para la equidad de género en las organizaciones.

Beneficios de la igualdad laboral 

En cualquier organización, la igualdad de oportunidades es parte íntegra de la inclusión laboral, que a su vez es indispensable para lograr un sentido de pertenencia y alineación con los valores de la compañía. 

Entre los principales se encontró los siguientes beneficios de la igualdad en el trabajo: 

Mejora el ambiente laboral

Mejora la comunicación entre la administración y trabajadores

Aumenta el número de mujeres en posiciones de alto rango

Mayor productividad

Menor brecha salarial

Menor discriminación en maternidad

Los países con mayor equidad también presentan los menores niveles de violencia de género y son los que muestran mejor calidad de vida. 

Medidas para promover la igualdad laboral

Como es fácil imaginar, la equidad de género no se consigue con el simple hecho de que la mitad de los recursos humanos sean mujeres. Tampoco resulta tan sencilla como prohibir la violencia hacia las mujeres.  Es esencial que las empresas reconozcan la discriminación y pongan en marcha prácticas destinadas a prevenirla y erradicarla. Se han de garantizar las medidas para que el principio de igualdad de trato y no discriminación sea real y efectivo.

1. Usar la perspectiva de género para reclutar personal

La discriminación de las mujeres está presente en los procesos de reclutamiento de personal, desde el momento mismo en que se define el perfil del puesto y se publica la vacante.  Al respecto, se recomienda tener presente que ser mujer u hombre no debería ser requisito para ningún puesto de trabajo, además de una serie de buenas prácticas que se pueden consultar a profundidad en este documento. 

Asimismo, también es aconsejable contratar mujeres en áreas laborales donde la presencia femenina esté subrepresentada, o bien, dar preferencia a la contratación de mujeres en igualdad de condiciones, es decir, cuando ambos candidatos se muestren aptos.

2. Fomentar una cultura inclusiva

Para promover una cultura igualitaria y de inclusión laboral, es recomendable que la empresa se preocupe por dos vertientes: la normativa y la cuestión cultural.

Respecto a la primera, se aconseja a las empresas crear un protocolo contra el hostigamiento y acoso sexual, tipificado como delito en el artículo 259 bis del Código Penal Federal. En esta guía para elaborar un protocolo contra el acoso sexual, se pueden encontrar los puntos básicos a contemplar en la redacción de ese documento.

En segundo lugar, es necesario informar al personal sobre las políticas que aplica la compañía para la no discriminación, así como capacitar al personal para prevenir y detectar cualquier expresión de violencia de género y acoso. 

3. Impulsar equipos de trabajo igualitarios

Una medida para trabajar por la equidad de género es ofrecer las mismas capacitaciones y oportunidades de promoción a hombres y mujeres. Y es que, comúnmente, las empresas relegan a las mujeres al asignarles tareas estereotipadas.

Por supuesto, ser una empresa socialmente responsable y promover una cultura de inclusión laboral, también significa eliminar las bromas sexistas del centro de trabajo.

4. Celebrar públicamente sus logros

Las mujeres continúan accediendo a menos puestos de decisión dentro de las empresas. Y una de las razones es que no se les abren las mismas oportunidades ni se les ofrece el mismo reconocimiento por su trabajo. 

Una manera de combatir esta inercia es reconocer a las mujeres por sus buenos resultados, de la misma manera en que se hace con sus homólogos. Así, además, la compañía impulsará distintos tipos de liderazgo y no únicamente los centrados en valores típicamente masculinos.

5. Escucharlas de forma continua

Una de las medidas más importantes para empezar a trabajar por la equidad de género, es mantener comunicación con las mujeres en el centro laboral. Saber cómo se sienten, quiénes son y cuáles son sus motivaciones, ayudará a encontrar las políticas que fomenten su crecimiento y sentido de pertenencia.

6.Promoción laboral, formación y desarrollo profesional en las mismas condiciones.

7.Compromiso de que las condiciones de trabajo, remuneración o jornada laboral no supongan un trato discriminatorio. Asegurarse que todos, en la empresa, conocen la legislación contra la discriminación y están implicados en cumplirla.

En México existe la Norma Mexicana NMX-R-025-SCFI-2015 en Igualdad Laboral y No Discriminación

La Norma Mexicana en Igualdad Laboral y No Discriminación es un instrumento del Gobierno de la República que busca promover el acceso y permanencia de las mujeres y los grupos en situación de discriminación al mercado laboral con igualdad de oportunidades

Finalmente, ¿cuál es el primer paso que podemos dar?

Una buena idea es comenzar por incorporar la no discriminación en los principios o valores de la compañía, así como realizar planes de promoción que garanticen la igualdad de oportunidades para todos los colaboradores, sin importar su identidad y orientación sexual. 

En resumen, enarbolar la equidad de género implica incorporarla en las normativas y documentos oficiales de la empresa, pero también difundirla con el ejemplo y mediante esfuerzos de capacitación.

Trabajar en el reconocimiento de la diversidad y las prácticas antidiscriminatorias supone un beneficio para todos.

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