Estrés digital: un problema psicológico del siglo XXI, ¿cómo evitarlo?

Estrés digital… ¿lo conoces?. Muy probablemente lo hayas experimentado en los últimos años de manera continua o en períodos cortos de tiempo, incluso quizá lo hayas observado en alguien más, pues es un fenómeno característico del siglo XXI que se vive derivado de los avances tecnológicos que nos permiten estar comunicados a todas horas, a través de distintos medios, con diversas personas y con distintos fines.

Parece que lo anterior es una ventaja, incluso algo que nos beneficia a todos: poder acortar las distancias, desafiar al tiempo con una respuesta dada en segundos a alguien que pudiera estar del otro lado del mundo, encontrarse actualizado con noticias de lo que pasa a nivel global, pero ¿te has detenido a pensar qué tan nocivo puede ser esto?

El estrés digital es la ansiedad que se genera por sentir el compromiso de estar presente o disponible en el mundo virtual, sea por decisión personal o por trabajo, lo cual se suma a los compromisos que una persona tiene en la vida real e incrementa los niveles normales de estrés en esta.

¿CÓMO REPERCUTE ESTE TIPO DE ESTRÉS EN MÍ?

Repercute cuando durante el día el cerebro se encuentra realizando dos tareas al mismo tiempo continuamente y para hacerlo ocupa la corteza prefrontal, que es la encargada de la función multitareas, la cual se encuentra realizando un esfuerzo constante y de manera que, si deseas hacer una tercera actividad, la capacidad de desempeño disminuye significativamente porque excede la capacidad del cerebro para realizar múltiples tareas a la vez, así como también disminuye la capacidad de concentración y de retención de información. De la misma manera, el estar recibiendo una cantidad masiva de información a lo largo del día es dañino, por ejemplo, en redes sociales, el recibir correos electrónicos continuamente, recibir mensajes de texto, noticias, etc., a esto se suma el estado de alerta constante, resultando en estrés.

ALGUNOS EJEMPLOS PARA IDENTIFICAR EL ESTRÉS DIGITAL.

  • Vas manejando y recibes una notificación de alguna red social o aplicación y sientes la necesidad de llegar rápido al próximo semáforo para poder responder o respondes en ese mismo momento aunque vayas conduciendo. O bien, sientes ansiedad hasta llegar al lugar destino y revisar qué hay de nuevo en el celular, así como responder mensajes o llamadas que no pudiste responder en el camino.
  • Si te encuentras en el supermercado realizando las compras y quieres terminar para llegar a la fila de la caja y revisar el celular mientras esperas en la fila.
  • Al estar físicamente en una conversación con otra persona y suena tu celular o computadora notificando la llegada de algún mensaje o noticia y no puedes evitar revisarlo. También puede ocurrir que esperas a que la conversación termine para revisar el celular, pero durante la plática estuviste con el pendiente de hacerlo.
  • Sentir la necesidad de llevar el celular a la cama y revisarlo antes de dormir aunque estés cansado(a), usarlo a la hora de la comida e incluso en el cuarto de baño.
  • Revisar continuamente qué ha ocurrido en las redes sociales o qué mensajes o correos personales han llegado aún cuando estés trabajando en otro proyecto.

Los anteriores son ejemplos de situaciones comunes donde la tecnología interrumpe nuestras actividades diarias, que si bien se ha convertido en algo común el sumar las actividades del mundo virtual con las actividades del mundo físico, muchas veces no nos damos cuenta de cómo esto en realidad genera un nivel de estrés que quizá sea manejable para algunas personas, pero para muchas otras es una complicación más del día a día.

¿CÓMO DETENERSE?

En México hay un promedio de conexión a Internet por persona de 5 horas y 36 minutos al día, lo cual es demasiado tiempo si consideramos el gran esfuerzo que está haciendo nuestro cerebro para poder registrar la inmensa cantidad de información proveniente tanto del mundo virtual como del físico, por ello existen algunas recomendaciones para poder detener el estrés digital, que si se implementan como un hábito diario, restringen los períodos de tiempo en los cuales una persona se encuentra conectada en el día, lo cual reduce directamente el estrés y ansiedad.

  • No publiques en redes sociales cada detalle de lo que acontece en tu día a día. Es divertido hacerlo en ocasiones, pero no debe ser algo que irrumpa en tus actividades diarias.
  • Guarda o descarga la información. Si ves algún artículo interesante, guárdalo para que puedas leerlo después en algún tiempo libre y no interrumpa las actividades que estás realizando.
  • Evita redes sociales, aplicaciones y responder mensajes en horas de trabajo. Es importante tomarse un tiempo, despejarse y socializar, pero hacerlo en horas de trabajo puede ralentizar tus actividades, elige una hora determinada del día para hacerlo.
  • Organiza tus actividades en la web. Si es necesario revisar y enviar correos, designa un tiempo determinado para hacerlo y no revisarlo continuamente.
  • No contestar los mensajes al momento. Si estás ocupado debes respetar tu tiempo y responder hasta que termines tu actividad.
  • Sé benévolo(a) con tu cerebro. En caso de que debas hacer varias tareas al mismo tiempo, procura que sean tareas parecidas de ser posible, así es más fácil trabajar para el cerebro y serás más eficaz.

Si de acuerdo a lo que has leído consideras que estás presentando estrés digital toma en cuenta las anteriores recomendaciones para tratar de evitarlo. Si aplicando estas herramientas sientes que el estrés sigue siendo difícil de manejar, no dudes en pedir apoyo, estamos para apoyarte. Recuerda que la tecnología no debe ser algo que interrumpa tu vida o tu trabajo.

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