Ciclo de la violencia, ¿cómo identificar si algún empleado vive una situación de violencia en casa y cómo ayudarlo?

Hasta hace algunos años, la violencia familiar era considerada como un tema meramente de pareja, y hacía que los demás se mantuvieran al margen de todo aquel de quien se sospechaba estaba experimentándola. La creencia era: “es un tema que no me compete, es problema de ellos (as)”.

Afortunadamente, con el tiempo, las personas poco a poco han comprendido que la violencia es un fenómeno multifactorial que genera un impacto negativo en el ser humano, impidiendo su adecuado desarrollo y mermando su calidad de vida en distintos ámbitos: social, laboral, familiar, salud física, académico, etc. Intervenir oportuna y adecuadamente en situaciones de este tipo, no sólo es nuestra responsabilidad social sino que resulta de importancia vital para cualquier empresa preocupada por su personal.

La violencia que experimentan muchas personas en casa suele ocasionar cambios drásticos en su conducta, en su imagen física y en sus hábitos. En este sentido, debido a que la mayoría de la gente pasa más tiempo en el trabajo que en casa, suele ser muy notorio cuando algún empleado o compañero baja su rendimiento o comienza a realizar acciones que impactan directa o indirectamente su vida laboral.

Conocer los indicadores te ayudará a identificar a la posible víctima y a dar ese primer paso para apoyarle en encontrar la ayuda profesional que seguramente necesita. A continuación, te compartimos algunas de las señales:

Perfil de la persona afectada.

  • Se siente incapaz de llevar a cabo sus actividades laborales, elaboración de reportes, documentos o archivos que solían hacer de manera normal.
  • Recibe, en horario laboral, llamadas constantes por parte la pareja, dando una sensación de control o posesión.
  • Se ausenta, llega tarde constantemente o recibe incapacidades por repentinas caídas, relatando haber sufrido algún accidente en casa o incluso a causa de su propio “descuido”.
  • Con frecuencia tiene marcas de golpes, moretones, rasguños etc., e inventa una historia sobre cómo se los hizo.
  • Cambia su forma de vestir: puede verse desaliñado (a), evita el maquillaje o peinado para no llamar la atención del sexo opuesto, usa ropa que no es de temporada, como blusas de manga larga, suéter, etc., (para cubrir marcas de lesiones).
  • Intenso miedo hacia su pareja; preocupación por terminar todo antes de que pasen por el/ella a la oficina o ya estar en casa antes porque probablemente se encuentren amenazados(as).
  • Aislamiento; dejan de tener contacto con empleados del sexo opuesto (por celos de la pareja) o dejan de acudir a reuniones informales de trabajo.
  • Frecuentemente se le ve distraído (a) y desorientado (a) y le cuesta trabajo concentrarse en los proyectos laborales.
  • Puede manifestar sobresalto y miedo intenso (incluso llanto) ante ruidos fuertes como portazos, gritos de compañeros, etc.
  • Suele mantener un bajo perfil, es decir, pasa desapercibido (a) para el resto de los empleados (razón por la cual muchos desconocen su situación de violencia).
  • Comúnmente son personas poco participativas, temerosas e inseguras de sí mismas.
  • Cualquier actividad del trabajo les genera mucha tensión y preocupación.

Si detectas que alguno de tus empleados está pasando por una situación de este tipo, contáctanos para brindarle apoyo profesional.

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