¿Por qué tus colaboradores no piden ayuda? Derribando el estigma en salud mental
En los últimos años la salud mental ha sido un asunto importante a tratar en el bienestar de los colaboradores de las empresas en todo el mundo. Sin embargo, llama la atención que a pesar de la implementación de sistemas de apoyo y esfuerzos en general, persiste un obstáculo considerable: el estigma sobre la atención emocional, mismo al que se enfrentan día con día tanto los centros de trabajo como su personal y que conlleva a la pregunta : “¿Qué dirán?”; lo que se convierte en una limitante logrando interferir en la toma de decisiones que implican el ofrecer y pedir ayuda, incluso aunque la persona se encuentre experimentado crisis y cambios, algunos notados por ella misma y otros por sus compañeros de trabajo u otras personas con las que se relaciona.
A continuación, te compartimos algunos puntos claves y muy significativos relacionadas al valor que los trabajadores le dan a dicho estigma:
- El miedo al juicio. Existe la creencia social de que mostrar vulnerabilidad es sinónimo de debilidad y que esto puede afectar en cómo somos percibidos por los demás y cómo son valoradas nuestras capacidades profesionales. Es común que haya frases que refuercen esta creencia, tales como “Debo ser fuerte”, “No puedo dejar que mis emociones me dominen”, “Ya se me pasará”.
- Consecuencias laborales. En ocasiones, los trabajadores pueden pensar que hablar sobre su salud mental puede poner en riesgo su empleo, que al enterarse que están en un proceso psicológico cuestionen sus responsabilidades, rendimiento, compromiso o incluso su estadía en la empresa, esto sobre todo si el ambiente laboral y protocolos son poco empáticos o cerrados.
- Desconfianza en el servicio. Gran cantidad de empresas cuentan con canales de apoyo emocional o psicológico, pero algunas veces es la primera vez que el colaborador acude a un servicio de ese tipo y no saber si se mantiene la privacidad y confidencialidad de su proceso, así como de la efectividad del tratamiento, resultan finalmente en una negativa a recibirlo.
- Normalización del malestar. Existe una cultura laboral inadecuada dentro de algunas organizaciones en las que, a menudo, se invisibiliza el estrés, agotamiento y ansiedad como indicador de éxito o alto rendimiento, donde el pensamiento de “Todos tenemos problemas” limita el reconocimiento propio de emociones e inquietudes, aceptando que para lograr mis objetivos debo asumir las dificultades que se me presenten, prolongando así el silencio.
La decisión de no pedir ayuda además de las consecuencias directas en el colaborador, puede afectar en otros sectores de la organización como en la disminución del rendimiento, cambio en la concentración, baja creatividad, un pobre trabajo en equipo, entre otros, adicionalmente la persona puede ver conveniente el ausentismo o renuncia a su puesto para resolver su situación o disminuir su malestar.
¿Qué puede hacer la organización?
Pero a pesar de estas creencias las organizaciones pueden ayudar a tiempo y fomentar una cultura laboral que impulse derribar el estigma en la salud mental, creando un procedimiento profundo que se base en la coherencia, comprensión y compromiso.
Algunas estrategias que pueden ayudar son:
- Fomentar el liderazgo y empatía: Los líderes, supervisores o algún otro puesto mayor en la organización son vistos como modelos con quienes pueden acudir cuando una situación complicada se presenta y en quienes se puede confiar. Cuando un jefe valida emocionalmente a su equipo puede escuchar sin juzgar, además de que reconocer en sí mismo sus propios límites y capacidad emocional crea y ofrece un espacio seguro para los demás.
- Capacitar a tu equipo: Poder ofrecer herramientas para reconocer las señales de alerta, mejorar la comunicación y saber a donde derivar si es necesario es muy importante cuando hay situaciones con los compañeros de trabajo; se brinda una ayuda significativa y se refuerza el sentido de pertenencia así como el valor que tienen como miembros de tu organización, donde su salud mental es prioritaria.
- Reconocer el impacto emocional del trabajo: Validar que el trabajo también genera emociones, síntomas físicos y pensamientos; que los cambios, las cargas laborales, los conflictos y las pérdidas afectan. Hay que reconocer que esto es un paso fundamental para poder acompañar a tu equipo con responsabilidad y humanidad.
Pedir ayuda es un acto de madurez, profesionalismo y no de debilidad. Las situaciones por las que pasan tus colaboradores son importantes. Hablar de salud mental no resta profesionalismo a tu empresa, más bien la fortalece. El cuidado emocional es vital para cultivar espacios de trabajo sanos y dignos para quienes se desarrollan laboralmente y poder comprender que dar la atención debida es una necesidad y no una ocurrencia o novedad.
En Helpsi coincidimos en que el bienestar emocional es parte fundamental de una vida laboral saludable y sostenible, por eso, te recordamos que existen canales de apoyo disponibles para ti y tu equipo, como nuestro servicio de Coaching de Vida, contáctanos al +52 812 006 4122 y recibe cotización personalizada.
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